jueves, 15 de septiembre de 2016

CONSEJOS DE SÉNECA PARA HABLAR BIEN

Estas frases están tomadas de la colección de Cartas  a Lucilio, excepto la última, que es de su libro titulado Sobre la ira.  Las Cartas a Lucilio son una serie de epístolas que Séneca envió a su discípulo y amigo Lucilio. En ellas habla de mucho temas, también de retórica. Dejo aquí algunos extractos de esas cartas, que aconsejo encarecidamente leer. Se pueden encontrar explicados en mi artículo “Aproximación a la retórica de Séneca", publicado en la revista Helmántica, nº 191, enero 2013.
(Ep quiere decir “carta”, en latín epistola, se cita el número de la carta y el apartado de la misma en que está la frase. La traducción del latín es mía)



seneca

             Séneca. Dibujo de Rubens
Ep 24.19: “Es vergonzoso decir una cosa, pensar otra: ¡cuánto más vergonzoso escribir una cosa, sentir otra!”

Ep. 40, 2: “Esto no lo apruebo en un filósofo, cuya pronunciación debe ser también, como la vida, comedida”

Ep. 40, 2: “Por eso Homero atribuya la palabra apresurada y sin interrupción al orador joven, al viejo la suave y más dulce que la miel”

Ep 40,4: “Añade ahora que la elocuencia que se dedica a la verdad debe ser sin artificio y simple. La dirigida al pueblo nada tiene de verdad, intenta mover a la turba y arrastrar con su fuerza los oídos incautos…”

Ep. 40, 8: “El orador vaya tan deprisa y se apresure cuanto puedan asimilar los que le escuchan”.

Ep. 40, 12: “Esa fluidez del discurso la apruebo, no la exijo en el hombre sabio: que su discurso salga sin tropiezos, pero prefiero que fluya con mesura antes que corra”.

Ep 40, 14: “Corolario de lo dicho es: que te mando ser lento en el hablar”.

Ep 52, 14: “Pero que se conmuevan tus palabras por el asunto, no por el estilo; de lo contrario les perjudica la elocuencia, si no conduce al deseo de las cosas, sino de sí misma”.

Ep 75, 5: “No deleiten nuestras palabras, sino que aprovechen, Si, no obstante, puede utilizar la elocuencia sin esfuerzo, si está ya dispuesta o cuesta poco trabajo,  que se haga presente y traiga consigo las más bellas cosas, pero sea tal que muestre las cosas más bien que se muestre a sí misma. Todas las demás artes pertenecen al ingenio, aquí se trata asunto del espíritu”.

Ep. 75, 1: “Te quejas de que te envío las cartas poco esmeradas. ¿Sin embargo, quién  habla esmeradamente sino quien quiere hablar afectadamente? Como sería mi conversación si algo consideráramos o paseáramos juntos, poco preparada y fácil, quiero que sean mis cartas, que nada tienen de rebuscado ni fingido”.

82,24: “Agudas son estas cosas que dices: nada es más agudo que una arista. A algunas cosas  vuelve inútiles e ineficaces la misma sutilidad”.

Ep. 114,1: “Para los hombres tiene que ser igual la manera de hablar que la vida”

Ep 115,1: “No quiero, mi Lucilio, que estés excesivamente preocupado por las palabras y la composición… Piensa qué escribir, no de qué modo”.

De Ira 1, 6, 33: “Así, al guardián de de las leyes y al jefe de la ciudad conviene, mientras pueda, curar los espíritus con palabras, y con las más suaves, para que persuada de lo que se ha de hacer, atraiga los espíritus hacia lo justo, promueva el odio al vicio y el valor de las virtudes; pase después a un discurso más severo, que aún advierta y repruebe; por último, acuda a los castigos, pero leves todavía...

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ALGUNAS ORIENTACIONES PRÁCTICAS PARA EMPEZAR Y SEGUIR



¿Cómo resumir en breves frases unos consejos que le orienten? Le propongo los siguientes, provienen de mi experiencia propia y de la aprendida con mis alumnos. Medítelos.

  • Investigue la causa de su miedo a hablar en público: ¿miedo escénico? ¿falta de  preparación?
  • Imagine aquello que le asusta: públicos difíciles, situaciones contrarias, imprevistos.

https://pixabay.com/es/miedo-dread-emoci%C3%B3n-expresi%C3%B3n-cara-19086/

  • Hable siempre que pueda.
  • Medite, reflexione
  • Escriba
  • Escriba
  • Escriba: La mano es el cerebro en movimiento.

  • Aprenda de sus oyentes: los gestos desfavorables nos enseñan,  los amables nos animan.


  • El orador absolutamente perfecto no existe.

 Ejercítese en este sencillo pero eficaz método de introspección. Piense y escriba. No se juzgue, analice y escriba

Es fruto de su análisis. Guárdelo y vuelva a visitarlo dentro de un tiempo, una vez puesto en práctica algún método para mejorar su capacidad de hablar en público.  


 


domingo, 11 de septiembre de 2016

ESTRATEGIAS PARA ELABORAR DISCURSOS

“Hay personas que empiezan a hablar un momento antes de haber pensado”
Jean de la Bruyère

Exponemos ahora cuatro pasos para crear un discurso que se fundamentan en algo tan sencillo como pararnos a pensar antes que ponernos en movimiento. Las palabras se alimentan del fondo nutricio del pensamiento, la memoria, la experiencia.

 1. Pensamiento salvaje

Se trata de dedicar unos momentos a estar quieto y callado concentrado en el asunto del que tenemos que hablar. Quizá la primera intención sea la de empezar a coleccionar notas, o a escribir algunas o a buscar cierta información que recordamos haber visto…. Pararse a pensar, pero de la manera que se describe en el punto 2.

2. Dejar fluir nuestras emociones y pensamientos

¿Por qué este paso? ¿No hemos afirmado que se trata de pensar? Así es, en efecto, pero pensar en los seres humanos no sucede como en los ordenadores, atados a procedimientos lógicos, fríos y ajenos. Hay que dejar fluir nuestra mente, sin barreras, sin autocensuras.

“Hay personas que parecen no pensar más que tonel cerebro, o con cualquier otro órgano que sea el específico para pensar; mientras otros piensas con todo el cuerpo y toda el ama, con la sangre, con el tuétano de los huesos, con el corazón, con los pulmones, con el vientre, con la vida” (Unamuno, Del sentimiento trágico).

Emociones, sentimientos, voluntad se anudan con nuestros pensamientos más racionales, sólo con una cierta violencia conseguimos separarlos.
emociones

3. Comprender el problema

El pensamiento se centra en el problema. Al fin y al cabo, este es el objetivo. Incluso si ha hablado ya varias veces sobre algo en concreto, el hecho de pararse a pensarlo le proporcionará más solidez o una mejor comprensión. Pero no se trata sólo de comprender el problema en sí mismo considerado, sino en relación con las personas a quienes se va a dirigir, Para ajustarlo a sus intereses y capacidades, a aquello que puede hacerles recibir mejor su discurso
4. Consultar con lo que sabemos

Con nuestra experiencia o la de otros. A veces se trata de leer, otra manera de dialogar con alguien que vivió antes que nosotros. Antes de consultar literatura técnica sobre el asunto, hacer acopio de datos y empaparse de lo propio de nuestra profesión, una consulta pausada con otras personas o con nosotros mismos, nuestras experiencias anteriores, esa reflexión que nos llamó la atención de algún filósofo, lo que sabemos que le sucedió a un amigo o conocido, producirá frutos inesperados.

SI TIENE POCO TIEMPO PARA LEER, LEA POCO Y PIENSE LO QUE LEE

5. Elaborar el discurso
 
Este paso se da al final y más adelante diré como. Pero lo ya aviso que es necesario escribir:

“Es  necesario, por tanto, escribir con el mayor cuidado posible y mucho en cantidad. Porque igual que la tierra, profundamente cavada, se hace más fecunda para producir y hacer crecer las semillas, así el progreso, no sacado de lo que es superficial, dispensa con mayor abundancia los frutos del estudio y los conserva con mayor seguridad”(Quintiliano, Institutio, X, 3, 1).

Al escribir comenzará a encauzar el pensamiento que brota libre y disperso. Le trazará un surco por donde irá discurriendo ese arado de tinta que es el bolígrafo, con el que guiará el flujo de sus palabras. Incluso para poder improvisar bien, conviene haber escrito mucho antes.

LA ESCRITURA FORJA LA TRAMA DEL PENSAMIENTO

sábado, 10 de septiembre de 2016

LA CREACIÓN DE SILENCIO




QUIEN NO SABE CALLAR, TAMPOCO SABE HABLAR
(Pseudoséneca, De moribus)


Ante una presentación o discurso enseguida nos planteamos la ejecución, el desarrollo, los gestos, el vocabulario a emplear…. Corremos el riesgo de oscurecer un requisito imprescindible para el orador: cultivar el silencio. 

Los antiguos hablaban de dos operaciones mentales previas a la elaboración del discurso que consistían en entender la cuestión de la que se iba a hablar (intellectio) y encontrar los materiales a emplear en esa exposición (inventio), los argumentos, los ejemplos, los signos que se pueden utilizar. Hablaremos de eso también, pero quiero exponerle un paso anterior desde donde nace fuerza interior para afrontar la situación en que nos pone hablar.

 “La acción nace de una mente silenciosa, es la cosa más bella del mundo” (Osho, Creatividad)

Todas las producciones humanas aparecen primero como ideas en el interior de una mente que observa, que establece relaciones y que se detiene en lo que le parece interesante.

Y, sin embargo…, ocurre que a veces resulta difícil no sólo estar en silencio, sino también encontrarlo:

Por otra parte, no debe olvidarse que los efectos del ruido también pueden afectar a la persona, aunque esta no sea consciente de ellos, incluso siendo bienvenido el ruido” (Guski, El ruido).


Demóstenes en silencio

Le voy a proponer un sencillo método para ejercitar la contemplación, es decir, la capacidad de estar en silencio consigo mismo.

El método es sencillo, sí,  pero requiere algo de constancia para poder sacar resultados. Quizá al principio le cueste trabajo, porque no siempre resulta fácil alcanzar y soportar el silencio.  Siga los siguientes pasos:


1.      Busque un lugar tranquilo

2.      Siéntese. No ponga música

3.      Cierre los ojos (más tarde los dejará abiertos)

4.      Respire siguiendo un ritmo:

1.      Inspire
2.      Espere un momento lleno de aire
3.      Espire
4.      Espere un momento vacío de aire. 

        (Siga así así rítmicamente. Luego  se  olvidara de la respiración)

5.      Deje fluir lo que vaya apareciendo por su cerebro, no lo dirija, no lo censure: imágenes, sonidos, palabras…

6.  Deje fluir emociones y sensaciones (paulatinamente le alcanzará solo el flujo silencioso de su cerebro)

7.    Cuando se note cansado, déjelo. Si se adormece, duérmase

8. Concéntrese en un asunto que le interese y deje fluir de nuevo ideas y sensaciones y emociones sobre él.    (Esta última para encontrar ideas sobre algo)


El silencio consiste e una actitud interior, que se centra en una escucha atenta de sí mismo y de lo exterior. Por eso desaconsejo la música, un arte al que hay que prestar atención para no convertirlo en ruido.

La contemplación de las cosas nos lleva hacia el silencio, desde el exterior al interior. Podemos manejar con cierta facilidad el ruido externo, pero el interno es más complicado. El método que le propuse antes, si lo practica con asiduidad, le ayudará a acercarse y conseguir ese silencio interno en el que podremos encontrarnos con nosotros mismos y, desde un punto de vista más práctico, hallar los motivos, temas y palabras con las que expresarnos en nuestra vida cotidiana y a la hora de hablar en público. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

ARTE DE HABLAR BIEN (mi manual)


En este manual recojo estudio y experiencia aplicada a la oratoria. Formación clásica y práctica contemporánea a través de múltiples cursos, conferencias y entrenamiento personalizado


jueves, 8 de septiembre de 2016

CONSEJOS DE LA RETÓRICA ANTIGUA PARA LA ORATORIA MODERNA



1.      REM  TENE, VERBA SEQUENTUR  
 (Domina el asunto, seguirán las palabras)
Característica esencial del orador que quiere “conectar” con su audiencia y producir discursos eficaces consiste en dominar aquello de que habla mediante preparación minuciosa. Sus oyentes apreciarán el esfuerzo vertido en su exposición y su dominio del tema, pero también la muestra de respeto que supone considerarles un público inteligente que merece lo mejor de sí mismo. La falta de dominio se expresa de varias maneras: vacilaciones, confusiones, poca claridad de ideas, faltas de cohesión, cuando no en nervios, aspavientos, sudores...

2.      COMO UN SER VIVO

"Todo discurso, según Platón, debe estar compuesto como un organismo vivo, de forma que no sea acéfalo, ni le falten los pies, sino que tenga medio y extremos, y que al escribirlo se combinen las partes entre sí y con el todo” (Platón, Fedro 264c). El discurso ha de fluir como un todo organizado y coherente.

3.      EL OYENTE ES ESPECTADOR O ÁRBITRO

Aristóteles (Ret.1358a38-1358b8) distinguió tres tipos de discursos desde la perspectiva del oyente. Si el que escucha ha de juzgar, judicial; si decidir, político; si estimar, demostrativo.  Un orador analiza con precisión el público al que se dirige, sus intereses y expectativas.

https://es.wikipedia.org/wiki/El_Orador
El orador. Arte etrusco. Museo Arqueológico de Florencia

 4.      LA MENTE VA DONDE EL CORAZÓN LA LLEVA

María Zambrano nos regaló esta frase. Su contacto con el público se va a producir especialmente y de manera intensa mediante el lenguaje. El lenguaje no es sólo fuente de información, sino también de placer, de emociones, de sentimientos. Los poetas lo utilizan con maestría para proporcionar placer estético; el orador, para persuadir.

5.    QUIDQUID LATINE DICTUM SIT, ALTUM VIDETUR 
(Cualquier cosa dicha en latín suena profunda). 
Seguro que ha tenido usted experiencia de oradores, más o menos interesantes, a los que resultaba muy difícil entender. Quizá hasta llegó a pensar que era problema suyo no entenderlos. Más bien se puede diagnosticar una falta de adecuación entre el orador y el auditorio. Es responsabilidad del orador hacer que se le entienda.

6.      VIR BONUS DICENDI PERITUS
 (Hombre honesto experto en hablar bien)
No solo comunicamos mediante la palabra. Nuestros gestos, ademanes, posiciones corporales hablan por nosotros, pero también nuestra ropa, nuestro peinado, nuestra figura... El aspecto figura y actuación proporcionan información al oyente sobre la personalidad e intenciones del orador.